exposición al sol

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En un post anterior dimos las claves para preparar la piel para el sol y ahora, como prometimos, os daremos las claves para mantener el bronceado.

Es muy importante que conozcas qué fototipo de piel tienes (determinante de la reacción a la exposición frente al sol) para poder aplicar los consejos que dimos en el anterior post y para que a la hora de mantener tu bronceado, uses los productos adecuados, como los protectores y bronceadores solares.

Para saber el factor de protección solar (FPS) más adecuado a tus necesidades, identifica tu piel mediante la siguiente información:

  • Fototipo 0: Cabello canoso, ojos azules, piel albina, sin pecas y sin bronceado: en este caso, debe evitarse la exposición al sol.
  • Fototipo 1: Cabello pelirrojo, ojos verdes o azules, piel clara o sensible y bronceado mínimo: si este es tu fototipo, aplícate una protección extrema de FPS 30 durante los primeros días y luego pasa a la protección máxima de FPS 25.Si eres pelirroja, tus ojos son verdes o azules, tu piel es muy clara o sensible y tu bronceado, mínimo.
  • Fototipo 2: Cabello rubio o castaño, ojos claros, piel clara de pocas pecas y bronceado del mismo tono, con alto grado de sensibilidad: en los primeros días conviene aplicar un FPS de 20 y después pasar al número 15.
  • Fototipo 3: Cabello rubio, ojos pardos, piel clara o mate y bronceado clarito: recomendable usar al principio un FPS 12 y los días siguientes pasar a un FPS 10.
  • Fototipo 4: Cabello castaño, ojos oscuros, bronceado intenso, piel mate sin pecas y poca sensibilidad: es conveniente iniciarse con protección media de FPS 8 para continuar con el número 6.
  • Fototipo 5: Cabello castaño oscuro, ojos oscuros, bronceado muy intenso, sin pecas y poco sensibles: requieren primeramente un FPS 6 para después pasar al FPS 4.
  • Fototipo 6: Cabellos, ojos y bronceado negro y piel sin pecas: para este tipo de piel la protección casi no es necesaria, aunque es bueno quelos primeros días use protección mínima (FPS 4) y el resto de los días un hidratante para piel normal.

Y por si alguna vez te has preguntado cómo determinar el número de FPS, te lo contamos: un FPS 25 hace que la persona que lo emplea tarde 25 veces más en quemarse de lo que lo haría si no lo llevara. Es decir, si tu piel enrojece después de estar cinco minutos al sol, usando un protector 25 (25×5) tardará 125 minutos en volverse roja.

Es importante tener en cuenta que nuestro organismo es inteligente y que nuestra piel es capaz de adaptarse a las distintas condiciones climatológicas, tornándose, por ejemplo, más gruesa para protegerse del sol. El proceso de bronceado supone una deshidratación muy fuerte y una producción de colágeno de mala calidad. Para proteger los daños y mantener el bronceado, es básico que:

  1. Hidrates tu piel aplicando un after sun o un producto natural como la manteca de karité. Después de un buen baño de sol, no hay nada como una ducha corta, un secado con toalla suave y la aplicación de la crema corporal o manteca de karité. Con estos productos, conseguiremos calmar y reestructurar la piel tras la exposición solar. Conseguiremos una piel más suave, fina y menos sensible. El mejor aliado para la piel será una ducha corta y tras secarla con una toalla suave podremos aplicar una leche corporal o manteca de karité.
  2. Te hagas una exfoliación con regularidad. Lo ideal es hacerlo una o dos veces por semana, tanto a nivel facial como corporal. Con una exfoliación conseguirás deshacerte de las células muertas de la piel y conseguir un cutis uniforme y regenerado. Con la exfoliación o peeling el bronceado se atenuará un poquito pero la piel ganará uniformidad, tendrá menos manchas y será más suave.
  3. Bebas agua a menudo y mantengas una alimentación sana con muchas frutas y verduras. Seguro que habéis oído más de una vez que la zanahoria ayuda a mantener el bronceado, y es cierto, pero también hay otros alimentos que lo hacen, como los tomates, los albaricoques, los melones (todos estos ricos en betacaroteno, como la zanahoria), las alcachofas, las berenjenas, el apio, el brécol y las espinacas (ricas en zinc, sicilio y vitamina A) y los frutos secos. Algo que hidrata mucho la piel es el agua, así que procurar beber bastante, verás como tu piel lo agradece y tu bronceado luce mucho más.

Todo lo que te contamos ahora y en el post anterior es para evitar los daños que causa el sol en la piel y evitar los efectos nocivos como la hiperpigmentación, las pecas, la sensibilidad y el envejecimiento prematuro. Es muy importante que recuerdes que si abusas del sol puedes causar daños dramáticos que pueden acabar derivando en un cáncer de piel. Y aunque nadie quiere pensar en eso, hay que ser realista y consciente de que tomar más sol del debido puede causar esta cruel enfermedad.

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