Consejos para cuidar el cutis

A estas alturas, ya deberíamos saber que cada piel es distinta y por tanto, cada tipo de piel necesita unos cuidados exclusivos que harán que nuestro cutis esté sano y luzca radiante. Si por el contrario no conoces qué tipo de piel tienes, en Sants Institut podemos realizarte un chequeo facial totalmente gratuito.

Para ello, lo más importante es conocer el tipo de piel y las imperfecciones que padece, y a partir de aquí escoger los cosméticos adecuados y tratar el cutis diariamente para limpiarlo, hidratarlo y, en definitiva, cuidarlo.

Para ello, os daremos unas indicaciones sobre el procedimiento que deberíamos llevar a cabo desde que nos levantamos y, además, seguro que encontráis algún consejo que os sorprenderá. ¡Vamos a por ello!

Aplicación del producto

Lo primero y más importante, es que deberíamos evitar usar algodón u otro soporte para aplicar productos en el rostro, pues con el algodón eliminamos la capa hidrolipídica que la piel realmente necesita. Así que lo mejor es aplicar el producto directamente con las manos.

Por la mañana

Aplicar leche o gel limpiador y retirar con agua. La elección de uno u otro producto dependerá, simplemente, de qué textura nos gusta más. Para los hombres lo ideal es el jabón en pastilla porque deja la piel más mate, que es lo que ellos prefieren. Así que ya sabes, motiva a tu pareja para que también él se cuide la piel de buena mañana. Con este gesto, estaremos limpiando el cutis de restos de maquillaje o impurezas y lo dejaremos listo para seguir el tratamiento.

Una vez limpia la piel, aplica el tónico. Es un paso que muchas mujeres se saltan pero es importantísimo porque el tónico equilibra el ph de la piel y evita rojeces y deshidratación. Actualmente hay algunos con vaporizador, facilitando así su aplicación.

El siguiente paso es aplicar la crema. Es muy importante utilizar una crema con protección solar (mínimo 12) aunque si la que usamos no incorpora protección, debemos aplicar después un protector solar, incluso en invierno pues cada vez el sol es más agresivo y aunque no lo notemos, también en invierno sus rayos nos llegan a la piel. Si por falta de tiempo o de costumbre, tenemos que escoger entre aplicarnos una crema de día o de noche, deberemos hacerlo de noche, pues es mientras dormimos que nuestro organismo trabaja. Por eso las cremas antienvejecimiento, de radicales libres, las nutritivas, etc., se deben utilizar de noche. La crema de día debe ser sobre todo hidratante para que nos proteja de las inclemencias del tiempo y de la polución y para que, valga la redundancia, nuestra piel esté hidratada a lo largo del día.

Por la noche

Si por la mañana, o en algún momento del día te has maquillado, no te vayas a la cama sin desmaquillarte antes, pues estarás maltratando la piel. Así que aplícate el producto limpiador que suelas usar y asegúrate de que tu cutis esté totalmente limpio y seco cuando te acuestes.

Una vez a la semana

Usa un exfoliante según tu tipo de piel (si es grasa y gruesa úsalo dos veces por semana) para eliminar las células muertas y provocar la renovación celular del cutis. Si es grasa con tendencia al acné, flácida o envejecida o sensible, usa un peeling enzimático. Este peeling es ideal en estos casos porque usando un exfoliante en la piel con tendencia al acné al restregar la cara se expande la “paella”, porque en el caso de la flacidez no es bueno friccionar una piel que ya de por sí tiene tendencia al descolgamiento y porque en el caso de las pieles sensibles, la fricción con un exfoliante causa rojeces. En los casos citados recomendamos el peeling enzimático aunque también se pueden usar los peeling gommage (con arenilla o similiar), aunque suelen ser más fuertes y agresivos.

Aplícate una mascarilla, también una vez a la semana. Las mascarillas actúan tanto a nivel superficial, como en las capas más profundas de la epidermis, consiguiendo plantar cara al envejecimiento cutáneo, borrar los signos de cansancio, rehidratar, reparar, y devolver la luminosidad y tersura a la piel. Es muy importante que al comprar este producto te asegures bien de que es lo que tu piel necesita, así que déjate asesorar por un especialista. A veces puedes pensar que tienes una piel seca y en realidad es deshidratación lo que sufres, o podemos aplicar una mascarilla para piel grasa sin necesitarlo y provocamos un efecto rebote. En estos casos, es como el pez que se muerde la cola pues pensamos: tengo un granito, me pongo mascarilla para piel grasa. Mi piel responde a la eliminación “masiva” de grasa necesaria de la piel creando más grasa. Yo noto que mi piel se engrasa más, me salen algunos granitos más…Así que me vuelvo a poner más mascarilla… Y así no salimos de un círculo que se ha creado por nuestro desconocimiento del tipo de piel que tenemos y el producto correcto que necesitamos. Existen mascarillas para todos los gustos: frías, calientes, plásticas, de barro, en crema, hidratantes, nutritivas, purificantes, relajantes… Es cuestión de saber escoger la que nos conviene.

Productos complementarios

Los serums o aceites esenciales, son productos que no solemos utilizarlos pero que para obtener resultados en poco tiempo valen la pena ya que son fórmulas muy concentradas que obtienen resultados casi de inmediato. Es preferible aplicar el serum o aceite esencial (que se escogerá en función del tipo de piel y la necesidad de la misma) antes de la crema hidratante aunque también puede mezclarse con la crema y aplicar todo de una vez. Los serums más socorridos son los antienvejecimiento con Bótox, ácido hialurónico, elastina, colágeno… Aunque también existen serums y aceites hidratantes nutrientes, hidratantes, etc. ¡Así que seguro que encuentras el tuyo!

Como ves, te hemos dado unas pautas que para nada son complicadas, pues sólo requieren de un poco de tiempo y de disciplina. A veces, cuando no estamos acostumbradas, llevar una rutina de éste tipo por la mañana se nos hace difícil, pero es tan sencillo como levantarnos un poquito antes y dedicarle a nuestro rostro el cuidado que se merece. Además, recuerda: la cara es el espejo del alma, ¡trátala con mimo y mantenla sana para que esté luminosa y bella!

Y recuerda, si lo deseas, en Sants Institut podemos realizarte un diagnóstico facial gratuito, tan solo tienes que contactar con nosotros o llamarnos al 93 409 02 43.

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