La obesidad se ha convertido en uno de los grandes problemas de este siglo: el número de personas obesas o con sobrepeso aumenta de manera preocupante tanto en España como en el resto del mundo. Aumentan los casos de obesidad pero también las formas de luchar contra ella, empezando por una educación alimentaria desde las escuelas y terminando por las soluciones médicas a esta pandemia.

La cirugía plástica contra la obesidad es un ejemplo. Se realiza a los enfermos de obesidad mórbida para conseguir grandes pérdidas de peso de entre 40 y 80 kilos. La más habitual y conocida es el by pass gástrico, es decir, una reducción del estómago.

Pero las grandes pérdidas de peso conllevan también efectos secundarios, sobre todo desde el punto de vista estético: es muy habitual que los tejidos se descuelguen y se produzcan deformaciones cutáneas. Con lo cual, aunque el paciente se sentirá muy satisfecho ante la enorme pérdida de peso, se plantea un nuevo problema estético que la cirugía puede solucionar.

Para eso sirve la cirugía reconstructiva, para que el paciente recupere una figura armónica, una operación que aumenta notablemente la autoestima de la persona.

¿En qué consiste?

Las mamas, el abdomen, los brazos, la cara interna de los muslos y los brazos son las zonas más intervenidas. La operación consiste en extirpar los faldones de la piel y grasa que se han producido tras la severa pérdida de peso. En las mamas, el problema es que se encuentran vacías y descolgadas, con lo que, en este caso, sesubirán, y en ocasiones, es necesario implantar una prótesis.

Se trata de una operación larga porque todas las suturas se realizan por dentro de la piel para que las cicatrices se noten lo menos posible.

Porque se trata de una operación importante y porque sus resultados deben ser los mejores, es fundamental elegir un buen cirujano y un centro, preferiblemente siempre un hospital, donde garanticen la mejor atención y que disponga de los medios necesarios ante cualquier conplicación. Como es el caso de la Centro Médico Sants Institut, que cuenta con una Unidad de Obesidad, que incluye cirugía reconstructiva.

Sin duda, estas cirugías han mejorado la vida de numerosas personas con problemas de obesidad, pero hay que incidir en una buena educación alimentaria desde la infancia para evitar adultos obesos y volver a la dieta mediterránea que en muchas familias se ha perdido. La semana pasada, la dieta mediterránea fue designada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, un buen comienzo y una excusa perfecta para recuperarla.

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