Enero 2017

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De hace un tiempo para acá la palabra mindfulness está presente no solo en el vocabulario de mucha gente, sino que la encontramos en artículos, reseñas, noticias…etc. Lo curioso es que no siempre está bajo el mismo ámbito, es decir, quizá la encuentres en algo que hable de la comida, o de estilos de vida, estudios, crianza de los niños, estrés, salud, trabajo, arquitectura, decoración…¡y pare usted de contar!. El mindfulness está en todas partes y realmente es poco lo que comprendemos de este término. (por no decir nada)

Pues bien, como todos esos nuevos conceptos que aparecen, mientras más investigas, menos comprendes. Sin embargo encontré un artículo tan sencillo y bien resumido acerca de qué es el mindfulness que he decidido compartirlo en este blog, tal cual está escrito. Su autora es Ana Muñoz, Experta en Motivación, además en la página donde tomé este artículo veréis que tiene otros muchos apartados acerca del tema, pero primero lo primero…comprendamos qué es el mindfulness.

En los años 90 los psicólogos empezaron a tener presentes estas técnicas nacidas del budismo y a crear nuevas psicoterapias que las integraban. Es lo que se conoce como las psicoterapias de tercera generación, como la terapia cognitiva basada en mindfulness, la terapia de aceptación y compromiso (ACT), la terapia de conducta dialéctica o la psicoterapia analítica funcional. Numerosas investigaciones han demostrado la eficacia de este tipo de intervenciones y cada vez son más los psicólogos que las añaden a su arsenal de técnicas terapéuticas.

Pero el mindfulness es mucho más que una técnica. Es también un modo de estar en el mundo, un modo de vida y un modo de actuar y comportarse o de enfrentarse a los retos y dificultades de nuestras vidas. Es un modo de vida que implica dejar de huir del sufrimiento para aceptarlo como una parte inherente a la vida, algo que estará siempre presente, junto con la felicidad. El sufrimiento y la felicidad pasan a ser las dos caras de la misma moneda, van juntos, son inseparables y ambos nos ayudan en nuestro desarrollo personal.

Los beneficios del mindfulness

El mindfulness es un estado que te ayuda a sentirte relajado, alerta y en paz. Los estudios realizados demuestran que reduce el estrés, hace que sea más fácil soportar el dolor, reduce la depresión y aumenta la autoaceptación y autoconocimiento. Te ayuda a despegarte de tus propias reacciones, a verlas desde fuera y con mayor claridad y perspectiva. Pero sobre todo te ayuda a controlar tu mente y todo lo que sucede en ella: pensamientos, emociones, recuerdos, imágenes mentales. El mindfulness te ayuda a tomar las riendas de tu mente.

El mindfulness te ayuda también a estar en el presente, que es el único lugar donde puedes ser verdaderamente feliz (no rumiando el pasado o soñando con el futuro).

Cómo practicar mindfulness

La meditación es un buen modo de practicar mindfulness, pero no es el único. En realidad, el objetivo del mindfulness es acabar convirtiéndose en algo continuo; se trata de vivir en un estado de mindfulness el mayor tiempo posible, en cualquier cosa que hagas y en cualquier momento, ya sea trabajando, hablando por teléfono, tomando una ducha, comiendo, hablando con alguien…

Supongamos que estás haciendo algo tan sencillo como tomar el desayuno, mientras estás en tu casa, a solas. Para hacer esto con mindfulness, el primer paso es ser plenamente consciente de lo que estás haciendo, de cada sabor, de cada gesto y movimiento, de cada aroma, aceptando esa experiencia tal y como se va desarrollando y poniendo toda tu atención en ella como si no hubiera nada más en el mundo.

Sin embargo, puedes ser consciente de que estás desayunando pero, al mismo tiempo, tu mente está llena de todo tipo de pensamientos y preocupaciones, y además, puedes estar viendo la tele o leyendo al mismo tiempo. Eso no es mindfulness, puesto que de este modo, solo una pequeña parte de tu conciencia está implicada en el acto de comer y solo eres parcialmente consciente de las sensaciones, emociones o pensamientos que experimentas.

Cuando tu mente está en todas partes y en ninguna, eres solo mínimamente consciente de tus pensamientos y éstos son capaces de vagar libremente, sin control. Estas haciendo varias cosas pero no hay una intención, un propósito. Y precisamente ese propósito es la parte más importante del minfulness. Cuando no practicas mindfulness en lo que haces y, por tanto, no hay un propósito claro en tus actos, todo en tu interior vaga libremente, acuden emociones o pensamientos a tu mente, centras tu atención en una cosa, al azar, luego en otra, también al azar, no hay control de tu estado interno, estás a merced tanto de los estímulos externos como internos, como si estuvieras en un mar que te lleva de un lado a otro, saltando de ola en ola, de una corriente a otra.

Mindfulness significa estar en ese mismo mar pero sintiendo una corriente determinada en la cual decides, libremente, concentrar toda tu atención, siguiéndola voluntariamente, dejándote arrastrar por ella, siendo plenamente consciente de esa experiencia y dejando ir todas las demás. Es decir, el resto de los estímulos, como el ladrido de un perro, un pensamiento, una imagen mental, simplemente lo observas, te das cuenta de que está ahí y luego lo dejas ir, como si te atravesara y se desvaneciera, volviendo a centrar tu atención en tu experiencia.

Cuando practicas mindfulness tienes el propósito de permanecer con tu experiencia, ya sea comer, meditar, pensar en algo concreto o sentir una emoción determinada. Así pues, midfulness significa que tienes las riendas de tu mente y la controlas, sin dejarla vagar al azar y viviendo el presente.

Este artículo fue tomado de http://motivacion.about.com/, pero si queréis saber más en cómo aplicar técnicas del mindfulness para adelgazar o bajar tus niveles de ansiedad o estrés, haz clic aquí, pide una primera cita gratuita con el Método KAI de Sants Institut.  Y verás cómo te cambiará la vida.

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Existen muchos regímenes para perder peso. Hay personas que responden mejor a unas dietas que a otras y cuyas necesidades cambian según sus objetivos. Hay quienes solo necesitan perder unos pocos kilos, otros quizá tengan muchos más kilos que eliminar e incluso tengan un sobrepeso importante u obesidad. Sea cual sea la situación es importante contar con un especialista que analice cada caso por separado y proponga la dieta para adelgazar más idónea.

Entre los diferentes tipos de dietas para adelgazar que existen, hay una que ha tenido mucho éxito debido a lo rápido que se observan sus resultados y que además evita el famoso efecto yo-yo. Esta es la LIpodieta.

¿Qué es la Lipodieta?

La Lipodieta es un método de adelgazamiento en el cual no sólo se pierde peso, sino que además reduce la grasa localizada y la celulitis. En efecto es un método muy usado por médicos cirujanos estéticos para pacientes que van a someterse a liposucciones o Hidrolipoclasia, ya que resulta altamente efectivo eliminando grasa.

La Lipodieta es un tratamiento que en principio consigue reducir hasta 7 kilos en apenas 21 días. Este régimen solo puede hacerse bajo un estricto control médico ya que antes de realizarle, a el paciente se le somete a un completo examen médico que incluye análisis de sangre y orina, impedancia, plicometría y electrocardiograma para asegurarse que la Lipodieta es idónea para el paciente.

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Hacer deporte

Este nuevo año que comienza en tu lista de propósitos seguramente habrás escrito algo como: ¨Este año sí haré ejercicios¨. Así como tú, miles y miles de mujeres y hombres, se han propuesto que este año comenzarán con buen pie, cuidando de su salud y su figura a través del ejercicio. Lo interesante del asunto es que para muchas personas este propósito aparece siempre en la lista de ¨los nuevos años¨, repitiéndose una y otra vez, demostrando que este año que pasó no logramos dicho cometido.

¿Por qué no logramos mantener nuestro propósito de querer hacer ejercicio? ¿Qué nos pasa que siempre comenzamos tan emocionados y al poco tiempo abandonamos?. La respuesta es: MOTIVACIÓN

La motivación es lo impulsa a una persona a llevar a cabo una acción y mantenerla en el tiempo hasta lograr su objetivo. Existen dos tipos de motivaciones, esa que llega desde nuestros más profundos deseos y la que conseguimos a través de factores externos. Cuando logramos encontrar ambas motivaciones el éxito de nuestro propósito será casi seguro.

La clave está es asegurarte que cuentas con esas ganas y profunda convicción de querer hacer ejercicio al tiempo que consigues agentes externos que te motiven a hacerlo. Un grupo o un entrenador personal para hacer ejercicio son excelentes motivadores externos, pero existen muchas otras formas de conseguir esa motivación, aquí te damos algunas propuestas.

-Apúntate a un paseo o una actividad que siempre has querido hacer pero que necesites estar en forma para lograrlo. El Camino de Santiago, por ejemplo.

-Quizá cruzar la línea de meta de una carrera o evento deportivo sea un buena idea. Prepararte para ello te mantendrá focalizada y motivada.

-Un viaje de aventura que necesite que estés en forma para poder disfrutarlo plenamente. El trekking, el rafting, el kayak…son tantas y tan divertidas las opciones que seguramente te engancharás.

-Sácale provecho a la bicicleta. Ir a todas partes en bicicleta te motivará y te pondrá en forma.

-El senderismo es ideal para ir solo o en grupos. Haces muchísimo ejercicio son apenas darte cuenta.

Lo importante es encontrar esa fuente de motivación externa que de alguna forma mueva y despierte esas ganas que necesitas sacar de tu más profundo yo.

 

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Este mes de enero es ideal para limpiar todo, literalmente. Hay que limpiar la casa, el armario, los cajones….toooodo. Y no porque esté de moda ponerse en modo cenicienta, sino que al limpiar y despejar espacios la energía fluye y tu cabeza se despeja para planear, soñar, organizar y coordinar tus planes de nuevo año.

Así que manos a la obra:

  1. Tira catálogos, publicidad y otros papeles que no hacen más que ocupar espacio y acumular polvo.
  2. Organiza tu armario comenzando por quedarte con las perchas que sirven y tirando esas que te fastidian y arrugan la ropa cada vez que las usas. Es preferible quedarse corta de perchas que con la ropa hecha un desastre. Siempre podrás ir a por más perchas.
  3. Ropa que no uses se dona. Ya es hora que dejes ir ese jersey que tanto te gusta y sin embargo nunca te pones. Abre tu armario y sincérate, necesitas sacar toda es ropa que sabes que no te vas a poner.
  4. ¡Complementos y bolsos fuera! Elimina de tu armario todo aquello que no uses, bien sea porque se rompió, porque pasó de moda o simplemente porque ya no te mola. Sáca todo eso de tu armario y despeja el espacio para así poder renovarte.
  5. Deshazte de todo el maquillaje que ya no usas y que llevas años (y sabes que no exagero) guardando en tu estuche de maquillaje. Ese maquillaje está probablemente vencido y pasado de moda, sin contar el daño que puede hacerte usar maquillaje en mal estado.
  6. Cepillos para el cabello, brochas de maquillaje…etc. Asegúrate siempre que estén súper limpios y en buen estado. Si están rotos o ya no hay limpieza que los mejore, elimínalos.

Cada nuevo año es una oportunidad que tenemos para dar comienzo a muchas cosas y la mejor manera de hacerlo es: bien organizada. Aprovécha estos días y renuévate.